El camino del Corazón

EL CAMINO DEL CORAZÓN

Por Naiara González Fontenla

Muchas veces se habla del camino del corazón como algo que hemos de elegir entre varias opciones, de encontrar y de tomar. Yo siento que el camino del corazón son también todos los caminos que has tomado hasta ahora y que acertados o errados has acogido con amor, con ojos curiosos y de sabiduría, con las manos abiertas y el pecho al descubierto. La vida te ofrece diferentes experiencias y tú puedes tomarlas con el corazón abierto y los ojos impregnados de amor o puedes transitarlas con un caparazón enorme, un escudo y una espada.

El camino del corazón no se busca, ES.  No necesitamos estrategias, planes, o mapas para encontrarlo. Vivir el camino del corazón es dejar que la vida ocurra a cada paso que tú das, y experimentarla con todos los sentidos, sin dejar que la razón lo analice todo, y menos aún que tome el mando de la experiencia. Conectar con las vivencias, disfrutar de los sentidos, sentir el dolor y el amor sin engancharse a ellos. Observar cada momento desde la quietud y abrazarlo.

El camión del corazón es sencillo, sin florituras, pero es mágico, tan mágico como la propia vida, porque está conectado con su esencia.

Toma tu mano y ponla en el corazón ¿que escuchas? es tu voz, tu voz interior, esa que te habla con un susurro, con palabras llenas de Verdad  y de Amor a la vez. No hay rodeos ni vueltas, son mensajes cargados de una luz especial, de comprensión, de conciencia, una conciencia pura que no guarda relación con el rencor, con la lucha o con la envidia. ¡Y qué difícil se hace a veces esta escucha!! Cuanta distorsión existe entre tú y ella. Ese ruido que te impide acercarte también ha de ser abrazado. Hay momentos en los que es ensordecedor, y en ese instante lo mejor es entregarte al momento. Respirar, estar presente con todo lo que hay. Simplemente poner la mano en el corazón y decir: “ lo veo, veo todo este ruido que me impide escuchar mi voz, lo estoy viendo, soy consciente de él, y lo abrazo, solo estoy, no pretendo nada más.” Y un día, como si de una niebla pasajera se tratara poco a poco este ruido se va disipando. Y comienzas a sentir ese rayo de luz que viene de lo profundo. Ese destello. Quizás hoy sólo puedas ver la bruma, otro día sentir el destello, y otro en cambio puedes oír a la perfección los susurros de esa voz. Lo importante es darse esos tiempos y esos espacios para escuchar.

Cuando te entregas estos momentos siempre recibes respuesta, porque no hay amor más grande que el que tú te puedas entregar a ti mism@ desde lo más profundo de ti, ya que este proviene directamente de la fuente, de esa que ya eres.

Cada día te invito a tomarte un tiempo para poner tu mano en el corazón y escuchar el ruido que te separa del susurro, o sentir el destello, o escuchar tus mensajes. Estos siempre llegan, y quizás no en ese momento. Pero después alguien te dice unas palabras y tu vello se eriza porque sientes que ahí está la respuesta, o escuchas el canto de un pájaro y se te despierta el mensaje, o escuchas una canción que parece ser hecha para ti en este preciso instante. La Vida nos habla, a todas horas, solo tenemos que abrirnos a escucharla.  Abrir nuestro corazón para transitar este camino, este siento que es el verdadero camino del corazón.

Naiara González Fontenla

Acompañamiento terapéutico en la Naturaleza,

Registros Akhásicos, facilitadora de grupos

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