YAMAS, comportamientos yóguicos. APARIGRAHA.

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YAMAS, COMPORTAMIENTOS YÓGUICOS.

por Mabel (Nandishvara)

 

Aparigraha es el quinto y último Yama que significa literalmente “no apoderarse de todo”. Se puede entender como la abstención de acumular más de lo que necesitamos.  Tener «cosas» no es un problema en sí mismo, el inconveniente aparece cuando nos apegamos a las «cosas».

Es la sencillez, es vivir sin excesos. La energía necesita fluir o su fuente se agota. Atesorando o aferrándonos miserablemente, impedimos que la energía se mueva, y finalmente a través de este agravio contra una ley natural, somos nosotros los que nos empobrecemos y nos envenenamos por nuestro acaparamiento de las riquezas de la vida. Aparigraha es desapegarse de lo material, pero también de las creencias, los procesos emocionales o los pensamientos que a menudo se apoderan de nosotros.

Se trata de darnos cuenta de que debemos ser felices y conformarnos con lo que tenemos. Tener más dinero, más estudios, más reconocimiento, más amigos, más experiencias, solo nos traerá insatisfacción, si siempre vamos a querer más. La meta es trabajar para que nuestra mente no esté constantemente deseando lo que no tenemos y ser agradecidos de todo lo que sí.

Aparigraha es generosidad y no-posesión, pero también se entiende por arrancar de raíz la tendencia a identificar y valorar lo que somos por lo que tenemos y hacemos. A veces intentamos saciar el hambre espiritual con distracciones (relaciones, sexo, comida, objetos materiales, lujo, etc.). Sólo si eliminamos estas distracciones, podremos conectarnos más profundamente con lo que de verdad pasa dentro de nosotros.

En la disciplina del yoga puede significar practicar con contención, enfoque y dirección; no con la avaricia de un ego crecido, no con el deseo de más habilidad para hacer asanas más complejos o pranayamas más avanzados, centrándonos en nosotros y en nuestra práctica, sin mirar a las personas que tenemos a nuestro alrededor y sin compararnos con nadie. Fijarnos en los demás sólo nos hará distraernos y volvernos más competitivos, forzando y llegando incluso a lesionarnos o incrementar la tensión; también puede que nos frustremos si nos fijamos más en la práctica de nuestros compañeros que en la nuestra propia, a menudo juzgándonos a nosotros mismos por no ser lo suficientemente fuertes, estables o flexibles.

Deja que la esencia de la postura te dirija. Entra en ella moviéndote a través de una respiración profunda y sentida. Mantente en el momento presente, conteniendo la tendencia de buscar excusas, de buscar otras cosas que hacer u otras posturas para evitar lo que podría ser incómodo justo aquí, en este momento.

Si aplicamos en este caso la generosidad, y la compasión, dándonos cuenta de que estamos creciendo a nuestra manera y a nuestro ritmo, recuperaremos la concentración hacia el camino de aprendizaje y permitiremos un avance equilibrado.

 

Vanda Scaravelli:
“No mates el instinto del cuerpo por la gloria de la postura.” 

 

 

Mabel Carro (Nandishvara)

Profesora de Yoga y Meditación (MBLC).

Violonchelista y Sonoterapeuta.

Monitora de Relajación y Psicología positiva.

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